MUNDIAL DE SUIZA 54
El Mundial con mejor manufactura de goles: 140 en 26 partidos, un cálculo de cinco por juego. El verdadero atractivo del torneo fue la caída de un seleccionado considerado imbatible, la Hungría de Ferenc Puskas.
En la final Hungría se enfrentó con Alemania, equipo al que había vapuleado 8-3 en primera ronda. La Mannschaft contaba con un gran motivador, Sepp Herberger, técnico al que se le adjudica grandes máximas del fútbol como “la pelota es redonda” o “el partido dura 90 minutos”. Así, bajo una lluvia intensa, los teutones dieron vuelta un partido que empezaron perdiendo 2-0, y con dos goles de su figura, Helmut Rahn, ganaron un encuentro que pasaría a llamarse “El milagro de Berna”.

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